domingo, 27 de octubre de 2013

Tocas mi cintura




Tú, tocas mi cintura,
Y siento tu cálida mano recorriendo cada recoveco perfecto de ella.
Tú, tocas mi cintura,
Y haces que mi quietud torne a escalofrió.
(Un escalofrió que recorre gran parte de mi cuerpo y me hace vulnerable y temblorosa).
Tú, devoras mi mirada,
Y me trasladas a otra época,
A otro sitio,
A otra dimensión,
A un lugar oscuro secreto y siniestro.
Tú, deseas mis besos,
Los deseas con pasión,
Pero no los besas.  
Tú, me imploras desde el otro lado de tu
subconsciente que sea tuya.
Me hablas desde lejos pero apenas te escucho.
Haz que el deseo,
Que fue fugaz  alguna vez en este tímido y extraño subconsciente,
Parezca realidad.
Un segundo tarde en mirarte,
Un segundo en desearte,
Un segundo que me hablaras,
Un segundo en que me buscaras,
Treinta  días para conocerme, 
Una vida para amarte,
Y finalmente,
Un verdadero amor perdido,
Por el orgullo amargo y confundido,

 Del amor en la actualidad.

María Ángeles Romero

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