Llega el momento en el que te das cuenta que tu profesor de biología, de la universidad, tenía razón respecto a lo que en una clase, dedico dos horas para hablar de cómo saber quién es la persona de nuestras vidas.
Te das cuenta que el galán que te come la cabeza diciendo en
cada momento lo guapa que eres y lo mucho que le gustas, es otro payaso de este
humilde circo que solo quiere follarte.
¿Y ahora suenan mis palabras groseras?
Pero ves en cada
hombre o mujer cuando te mira con deseo que es lo que pretende. Cuando mira con
duda si acercarse o no a ti, nunca te
dirá las guarderías que te haría si realmente mostrara sus pensamientos.
Pero es que cuando miramos a una persona con deseo, no
decimos lo que pensamos, solo son gestos, la forma de hablar, la sonrisa, esto
y otras muchas cosas nos delatan.
Yo, antes me avergonzaba de esa sensación, ahora, sigo
avergonzándome, solo con aquella persona que no puedo controlar el tono
sonrosado que aparece en mi piel.
Entonces o rio o lloro, o me digo a mi misma no pienses, no
pienses, y dejas de pensar. Miras para
otro lado, sonríes, crees parecer estúpida si hubiera alguien grabándote y
dándose cuenta de tu timidez.
Si alguien se dio cuenta sonríes y piensas ´No me importa lo
que piense la gente ´.
María Ángeles Romero

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