Pero cada pequeña
cosa que me pasa, cuando voy caminando por la calle, me recuerda a él.
La mirada de una anciana, tan semejante aquella otra, cuando iba caminando, agarrada de su brazo intentando obviar el frío de esa helada ciudad.
Tal vez la
anciana de la ciudad fría recordaba su
juventud, tal vez la anciana de la ciudad tibia recorva su juventud
desaprobando mi fuerza y mi soledad.
Esa preciosa estación de mi amada Almería, también me
recuerda a aquel día.
Cualquier asquerosa pareja besándose en cualquier asqueroso lugar.
Y en cada recuerdo me arranca desde el estómago un
sentimiento de rabia e impotencia por no poder estar más cerca de sus manos.
María Ángeles Romero
María Ángeles Romero

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