Que es
escribir, si no el placer de crear mil historias diferentes.
Sola con
mi soledad, con mis pensamientos, puros e impuros. Recorro este camino de
piedras, descalza, para sentirme más cerca de la naturaleza.
A lo
lejos, se escucha un continuo chapoteo de agua cayendo, recorriendo este bello valle de colores.
Comienzo a desnudarme para sentirme libre de
ataduras, estas que hacen que mi vida esté
limitada por ideologías y pensamientos ilógicos.
Luego,
siento como me miras desde lejos, pero cierras los ojos para no dañar tus
pupilas con el reflejo de mi piel blanquecina.
Ignoras
que te amé, y veneras al diablo del amor que hace de ti un hombre inseguro.
Pues
cuando veo que te giras y me das la espalda, entristezco, comienzo a caminar en otro sendero donde tu aroma, solo es un triste recuerdo.
Seguiré
mi camino de piedras afiladas, de cantos rodados, de limos y arcillas acariciando
mis pies. Para encontrar nuevos vallen nuevos aromas, y nuevas metas por
alcanzar.
María Ángeles Romero

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