Denota el brillo de sus ojos un hito de esperanza.
Clava su sonrisa en tu pupila un aire de elegancia.
Cantan sus sonrosadas mejillas una fragancia.
Remueve su destapado cuello tus hambrientas papilas gustativas.
Prende la chispa para que arda el fuego entre sus
piernas.
Besa su cuerpo como el que muerde la más tierna, jugosa y dulce fruta.
Y si tu deseo no la mata de placer, su amor nunca será
tuyo.
Mª Ángeles

No hay comentarios:
Publicar un comentario