En una fría tarde de abril, cuando el mar en un tono
gris revoca elegancia y tristeza. Recuerdo andar hasta la orilla de aquella
hermosa playa, y encontrar tu mirada en el fondo más oculto de mis
pensamientos.
Hay estas anuqué, no estas a mi lado, estas en mi mente
estas tú, el, el otro y otro más que desagrada pero me invade el deseo a su
lado.
Están todos recordándome que soy de carne y hueso.
Están y no están, porque me desean en silencio como yo a ellos.
Algunos los conozco, otros deseo conocerlos. Pero nunca
he vivido una historia, de deseo, pasión, lujuria y desenfreno.
Ahora que soy más fuerte veo las cosas claras, tan
claras como el banco más reflectante del mundo.
Siempre he deseado tener a alguien a mi lado, pero lo
mejor es dejar de buscar y disfrutar el momento y la oportunidad.
Amarse así
mismo, porque si no sabes amarte, ¿cómo vas a saber amar a los demás? Y tener
las cosa claras respecto a quien eres y que quieres.
Mª Ángeles
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